Sábado 27 de junio - "El que pierda su vida por mi, la encontrará"
- sannicojoven
- Jun 26, 2020
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Evangelio según San Mateo, 10, 37-42
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».
En este evangelio se nos invita a reconocernos discípulos de Jesús y todo lo que ello conlleva. Él muere crucificado por nosotros, perdonando nuestros pecados, y nos invita a responder con amor al amor.
“El que pierda su vida por mí, la encontrará”, en el perder está el renunciar, y el renunciar está en el elegir. El que elige renuncia. Pero no se renuncia por amor a la renuncia sino porque hay algo mayor que abrazamos. Se deja porque se sigue. El acento está puesto en lo que lo quiero encontrar, por eso, quiero, deseo y necesito perder. “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”.
El evangelio habla también de la cruz. Es fundamental que reconozcamos las nuestras y que nos hagamos cargo de la que nos toca cada día. Dios con su misericordia nos quiere y acepta reales, con nuestras miserias, con nuestros logros, con todo lo que somos. Somos nosotros mismos los que nos tenemos que reconocer humanos, pecadores, reconocer nuestra pequeñez frente a la grandeza del señor. ¿Qué cruces necesitas abrazar hoy? ¿Qué es eso que te aleja del camino de Jesús?
A su vez, nos regala su gracia, su inmensidad, “el que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió”, nos regala su grandeza, su presencia. Es Dios quien se hace presente a través nuestro, a través de los demás, es en el otro donde lo encontramos y es en nosotros desde donde lo transmitimos. ¿De qué manera transmitis a Jesús a los demás? ¿En quienes encontrás el amor de Dios?
También, nos llama a acercarnos a los “pequeños”, a los marginados, a los más perjudicados, a aquellos que reconocemos frágiles. Amando a nuestros hermanos, porque así lo amamos a Él, porque es Jesús quien se encuentra en el otro que tenemos al lado, en ese otro que nos necesita. Es saliendo de nosotros mismos, dejando de lado el egocentrismo, que actuamos como discípulos, como seguidores de Dios. Y sobre todo es desde un amor humilde hacia el prójimo, desde un actuar sencillo y sincero. ¿Quiénes son esos “pequeños” en tu vida, que necesitan de tu amor? ¿De qué manera te podes acercar a aquellos que te necesitan?
La invitación es a seguir a Jesús viviendo desde su modo, contagiando su amor, predicando desde nuestro accionar, construyendo el Reino en la tierra, entre todos, siendo y sintiéndonos hermanos.
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